• Rosario Vásquez Mira

MI HISTORIA DE DISCRIMINACIÓN


Me fui a vivir a Sídney, Australia a principios del 2015 cuando tenía 24 años. Quería desarrollar mi arte en el extranjero y tratar de compatibilizar mi personalidad nómade con el sueño de una carrera artística. Cuando llegué me puse a lavar sábanas y hacer camas en el hostal donde me estaba quedando en Bondi Beach a cambio de alojamiento mientras conocía las playas, los suburbios y la ciudad. Cuando encontré pieza en un departamento compartido, mi nueva roommate Rosa había recién conseguido trabajo en un conocido bar ubicado en el distrito financiero de la ciudad. Me dijo que seguro necesitaban más gente. Mientras no se me ocurría todavía un plan maestro para que las galerías de Sídney se interesaran en mi trabajo- que en ese tiempo era un portafolio artístico pequeño y novato- decidí ir a dejar mi currículum al bar. Ese mismo día me contrataron. La mayoría de los clientes del bar eran personas de negocios que venían a comer y tomarse algo a la hora de almuerzo, a reuniones o a relajarse después del trabajo. Con Rosa nos hicimos muy amigas ya que vivíamos y trabajábamos juntas detrás del bar sirviendo tragos. Durante el tiempo que trabajé ahí de barwoman, debo decir que escuché varias veces como la dueña discutía con el manager que las cajas no cuadraban al final de los turnos. A veces nos poníamos a pensar sobre quién podría estar robando, nunca vimos nada raro pero había días en los que éramos hasta ocho personas detrás del bar y nadie tiene ojos en todas partes. Un día, cuando ya llevábamos como tres meses trabajando en el bar, estábamos haciendo un turno en el que no cuadró la caja. La dueña llegó corriendo y dijo que había llegado a una conclusión: que Rosa y yo éramos las ladronas. Nos dijo que nosotras le estábamos robando porque éramos hispanas, por que hablábamos español y eso significaba que de seguro sabíamos planificar un crimen así y comunicarnos a sus espaldas para poder conspirar contra ella durante los turnos. Habían otras siete u ocho personas que trabajaban detrás del Bar pero a las únicas que se nos culpó y sentenció fue a nosotras y sin ninguna evidencia. La única prueba que ella necesitaba era que éramos latinas, más morenas que ella, que hablábamos español… esa era evidencia suficiente, ese era nuestro crimen. Esta señora nos dio vuelta los bolsillos, nos quitó las propinas del día que teníamos en los delantales y nos trató como absolutas criminales. Al próximo día fui a entregar mi uniforme, le dije que se había equivocado con nosotras y que quería que me mirara a la cara cuando se lo dijera. Por los siguientes dos días no me pude levantar de la cama. Es súper difícil describir lo que se siente ser discriminado de esa manera, te hace un moretón en un pedacito del alma, te destruye un poco. Nunca me había sentido así porque nunca antes había estado en esa situación. En Chile yo pertenecía al grupo privilegiado, al grupo “blanco”. Pero aunque mucha gente en el círculo social que crecí no lo quiera aceptar, la mayoría aquí somos mestizos y tenemos una cultura que es chilena, que es latinoamericana y no somos blancos- tal como la dueña del bar me hizo notar cuando quiso ponerme en mi lugar, el lugar que ella veía para mí, el lugar de la latina criminal. Cuando te ponen en ese lugar, te están diciendo que eres menos persona que ellos, o mejor dicho, que tu persona vale menos, merece menos respeto, va después, se sienta atrás. Todo por algo que no puedes cambiar, en mi caso, ser latina. Esta ha sido la única vez que he sufrido un episodio de discriminación fuerte durante mis viajes y no puedo llegar a imaginarme lo doloroso que debe ser para la gente que vive este tipo de situaciones a diario, que pierden oportunidades, que pierden trabajo, que pierden dignidad, que pierden y pierden… porque tuvieron que emigrar, porque quieren surgir, porque son de una nacionalidad o raza que otros menosprecian. Estando en cama deprimida pensaba en todas esas personas, y en el privilegio con el que crecí en Chile. Al tercer día de mi bajón Rosa llegó a levantarme de la cama y me dijo “ya córtala! eres artista! eres talentosa!... postula ahora a lo que encuentres en internet para poder hacer y mostrar tu arte y olvídate del bar!” Esa noche postulé a varias Residencias Artísticas en distintos lugares del país. Al próximo día me llamaron de la Municipalidad de Cairns para que fuera a hacer un proyecto artístico para ellos que luego se llamó Goomboora Park. Esta fue la primera Residencia Artística que hice en el extranjero, me abrió muchísimas puertas, a la inauguración de la exposición fueron 4.000 personas y la Municipalidad compró la mitad de la colección de mis obras, que permanecen ahí hasta el día de hoy como exposición permanente. Tuve la suerte de que estando en un país extranjero alguien confió en mí y me dio una oportunidad clave. Para otros es aún más difícil tener esa suerte. El mundo está lleno de personas xenofóbicas y racistas, no seamos una más de esas personas. Revisemos si, cuando estamos en una posición de privilegio, discriminamos a otros con nuestras palabras o acciones y pongamos un alto a estos esquemas sin razón que lo único que hacen es causar pérdida y dolor. Pérdida de potencial humano, pérdida de alianzas, pérdida de familia, pérdida de amistad, pérdida de amor. Dolor.


I moved to Sydney, Australia in 2015 when I was 24 years old. I wanted to develop my artwork abroad and try to reconcile mi nomad personality with the dream of an artist career. When I arrived I started washing sheets and making beds in the hostel where I was staying while I got to know the beaches, the suburbs and the city. When I found a room in a shared flat, my new roommate Rosa had just got a new job in a well-known bar located in the city’s CBD. She said they were probably still hiring. I hadn’t come up with a master plan to get Sydney Art Galleries interested in my newcomer portfolio yet so I decided to apply for a job at the bar. I was hired that same day. Most of the customers were business people that came to eat or have a drink during their lunch break, to have meetings, or to chill after work. Rosa and I became good friends since we lived and worked together bartending. During my time at the bar I must say I heard the owner arguing with the manager about the tills missing money at the end of the shifts more than once. Sometimes we would stop and wonder who could possibly be stealing. We never saw any strange behavior in any of our co-workers, but sometimes we were up to eight or more people behind the bar and no one can see from the back of their heads... One day when we had already been working there for about three months the tills didn’t add up at the end of a shift. The owner came running towards us and said she had reached a conclusion. Rosa and I were stealing from her. She said she knew it was us because we were Hispanic, we spoke Spanish and that meant we surely knew how to carry out such a crime and communicate behind her back so we could conspire against her during shifts. There were other seven or eight people behind the bar but we were the only ones that got blamed and sentenced, without any evidence at all. The only proof she needed was that we were Latin; a bit darker than her, that we spoke Spanish…That was evidence enough: that was our crime. This woman turned our pockets over, took our tips from that day and treated us like absolute criminals. The next day I went back there to return my uniform. I told her she had made a huge mistake and that I wanted her to look me in the eyes when I said it. For the next few days I couldn’t get out of bed. It is very difficult to describe what it feels like to be discriminated in such a way. It bruises a little piece of your soul. It destroys a little bit of you. I had never felt that way before because I had never been in that situation. In Chile I belonged to the privileged group, the “white” group. But even though many people in the social circle I grew up in don’t want to admit it to themselves, most of us here are mestizos, we have a Chilean culture that is Latin-American and we are definitely not white. Just like the bar owner said when she wanted to put me in my place, the place she saw for me, the “Latino-criminal” place. When you are put in that spot, you are being told that you are less, you are worth less, you deserve less respect, you come after, you sit in the back. All because of something you can’t change about yourself, in my case, being Latina. This was the only time I have ever suffered strong discrimination while on my travels and I can’t imagine how painful it must be for people that deal with this kind of situation on a daily basis, people that lose opportunities, lose work, lose dignity, lose and lose… because they had to emigrate, because they want to make it, because they belong to a nationality or race that others look down on. Being depressed in bed I kept thinking about this and the privilege I grew up with in Chile. On the third day of my depressive state, Rosa came to get me up and said “Stop it already! You are a talented artist! Apply now to everything you can find online anywhere in this country and forget about the bar!”. That night I applied to many Artist Residencies across Australia. The next day I got a call from the Cairns Regional Council asking me to work on a project for them that was later entitled “Goomboora Park”. This was the first Artist Residence I did abroad and it opened so many doors for me. 4.000 people came to the opening and the council bought half the collection of works, which remain there to this day as a permanent exhibition. I was lucky someone gave me a chance. For others it’s even harder to get that one opportunity they need. The world is full of xenophobic and racist people. Let’s not be one of those people. Let’s check if, when we are in a position of privilege, we discriminate others with our words or our actions and let’s put a stop to these senseless paradigms that only cause loss and pain. Loss of human potential, loss of alliance, loss of family, loss of friendship, loss of love. Pain.


Rosario

The Traveling Artist


#stopdiscrimination #stopracism #checkyourprivilige

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